domingo, 24 de mayo de 2009

HUMOR CAMPESINO ANTE LA GRIPE AH1N1

HUMOR CAMPESINO ANTE LA GRIPE AH1N1

El sol naciente parecía sonreírle al mundo cuando salí al camino real y, bajo los verdes matarratones, sentí la fresca brisa del Caribe; iba pensando en cosas que no debía pensar; es más, iba ordenando preguntas que debía formularle al no muy lejano vecino de mi heredad; bajé al arroyo Juan de Acosta y, en la gárrula corriente cristalina, volví a la realidad al darme cuenta que estaba a punto de llegar al modesto rancho de mi vecino. En el ambiente se percibía un olor a tierra mojada, a primavera en flor, a hojarasca en descomposición y a silencio de perros, de gallos y de caballos. Llegué al falsete y entré al rancho sin anunciar mi presencia. Allí estaba el vecino preparando el delicioso queso campesino quien, sorprendido, me recibió muy emotivo:

- ¡Pariente! ¡Usted por aquí ¡ Tenía más de cuatro meses sin verlo… No le doy la mano porque nos podemos contagiar con la gripa de los cerdos… Pero tome un taburete y acomódese para conversar sobre el puto mundo… Pero antes de sentarse coja una totuma de esas que están en la mesa para echarle unas flores de queso, porque sé que tiene bastante tiempo que no las prueba.

Era el mejor regalo, por mi visita, de mi pariente Géiner Molina quien es una persona muy extrovertida y cuenta con excelente buen humor, caracterizándose por ser persona agradable en el trato.

- Vea Sury – le dijo a su hijo, quien lo acompaña en las labores del campo – Tráigale al pariente un buen poco de café tinto con una tapa de yuca para que acompañe a las flores de queso. ¿Pero dígame pariente a qué se debe su visita? – Me preguntó muy cordialmente -

- Vecino, vine a decirle, con mucha pena, que el toro suyo está con mis animales y me dañó un gran tendido de cerca. – le dije. -

- ¡Pariente! – Me respondió con una seriedad pasmosa entremezclada con una sonrisa picaresca – Usted no me va a creer, ese toro enamora mucho a las vacas y es un animal inteligente; tiene cuatro días que se me está saliendo de los corrales porque no quiere que yo le ponga el tapabocas y hay que ponérselo para que pueda hacer el amor y así evitar el contagio.

- ¿El tapabocas? – Respondí extrañado -

- Sí, Pariente, a todos mis animales les pongo tapabocas para prevenirlos de la gripa porcina – Me respondió con cara de ingenuidad –

- Será del virus AH1N1 – Le corregí –

- Para mí es gripa porcina. Esos son nombres que les ponen los científicos y comerciantes con el fin de vender medicamentos para combatirlo. Pero fíjese pariente que yo nunca he visto a un cerdo estornudando. – Me refutó tajantemente -

- Pero yo sí he visto a las gallinas estornudando. – Le dije mientras sorbía un trago de café tinto -

- Cuando se atragantan de millo espolvoreado, pariente… No se le olvide que las gallinas estornudan cuando se atragantan de millo espolvoreado. - Me repitió muy pausadamente. -

- ¿Vecino, pero Usted vive solo en este rancho? ¿Su mujer no lo acompaña? ¿O es que ya Usted no es como el toro suyo? – Le pregunté con mi doble intensión –

- ¿Para qué mujer, pariente? ¡Si ya no se puede hacer el amor como se hacía antes… Primero que el condón para prevenir el SIDA y ahora los guantes y el tapabocas para prevenir la gripa de los cerdos! ¿Cómo hace uno para cogerle la mano y besar a la mujer con guantes y tapabocas? ¡Dígame Usted, pariente… ¡Dígame! ¡Eso no tiene gracia! ¡Mejor me acuesto solo en la hamaca! ¡El mundo se va a acabar, pariente; o esto es un castigo o un correctivo para esta humanidad perdida… Y en cuanto al toro, no se preocupe pariente, hoy mismo voy por él para ponerle el tapabocas; y usted, pariente, debe ponerse tapabocas y también a sus animales porque nos podemos morir como se mueren cerdos. - Fue el gran remate de mi vecino con lo relacionado al acto sexual practicado bajo las estrictas medidas preventivas. –

- Vea vecino, no me mame gallo que usted es una persona muy seria para que me venga con estas respuestas raras. – Le dije haciéndome el tonto al momento de despedirme. –

Y salí como llegué, pero antes de llegar al falsete, el vecino me gritó con propiedad desde el mesón donde preparaba su queso campesino:
- Pariente dentro de un rato voy por el toro y no me pare bolas porque mis tapabocas son imaginarios.

Salí al arroyo y chapoteando en la gárrula corriente cristalina me imaginaba al mundo lleno de hombres y mujeres olvidados del amor llevado de la mano… olvidados del beso de labios apasionantes… olvidados de caricias con susurros excitantes… Un mundo de hombres y mujeres cual zombis con guantes y tapabocas; y con extraño frenesí ante sorprendente utopía, solté mi grito que se astilló en los inquebrantables portales de la imaginación:

¡Ah mundo, si te viera mi abuelo por un hoyito!

Escribió FERMÍN MOLINA VARGAS
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=5021
http://www.poetasdelmundo.com/verNot.asp?IDNews=1688
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http://www.redescritoresespa.com/M/molinaV.htm
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